10 de junio de 2012

Cuando éramos amigas...



Hace tiempo que no te veía. ¿Qué te habías hecho?

Siempre he estado aquí.

¡No te creo! Yo ni cuenta me di.

Así son las cosas ahora. No son como antes.

Sí, es verdad, todo va cambiando. Fue solo ayer cuando eramos las mejores amigas.

Pero... yo siempre he estado aquí.

Pero yo no. Los años pasan, vamos creciendo.

¿Intentas decirme que ya no somos amigas?

¡No! Yo no he dicho eso. Yo sólo estoy planteando una idea.

Tú y tus ideas. Si supieras todo lo que sé. 

Tú me conoces más de lo que me conozco a mí misma.

Así es. Conozco todos tus secretos. Siempre estuve aquí y no te diste cuenta.

Tuve que dejarte de lado. Mi madre comenzaba a sospechar cosas...

Lo sé. Ella creía que estabas loca...

Ella no entendía nada. Ella no sabía por lo que pasaba yo.

Tampoco le iba a creer a una niña chica.

¡Exacto! Porque a ella le preocupaban sus amistades y sus reuniones a tomar té.

Con buñuelos y galletitas de canela.

¡A ti te gustaban los buñuelos! 

Sí.

¿Recuerdas cuando los robaba a hurtadillas?

O se los pedías a la Rosita, en la cocina.

Era más divertido reptar por la sala de estar y robarlos del azafate. 

¡Qué tiempos aquellos!

Sí, era entretenido. ¿Porqué hemos de crecer?

Habla por ti misma...

Tienes razón.

¿Y qué va a pasar ahora conmigo?

Nada, supongo.

¿Cómo que 'nada'?

Ay, ¡No lo sé! No soy la niña que era antes...

Tú me dijiste que siempre íbamos a estar juntas y yo lo cumplí.

Sí, es verdad, pero yo no te puedo asegurar nada ahora.

Claro, todo por que te vas a casar...

Carlos sabe que soy media chiflada, pero esto no lo va a entender.

Ya veo.

Ya, ¡pero no te pongas así! Tú siempre vas a ser mi mejor amiga.

Y yo siempre voy a estar aquí, en algún lugar de tu imaginaria cabeza...